jueves, 24 de julio de 2014

Tabaco y alopecia

Casi todos conocemos los efectos nocivos del tabaco. Uno de los múltiples afectados, el pelo. Pérdida de vitalidad, mayor sequedad de la cutícula, fragilidad de la fibra capilar, entre otras consecuencias. Para evitar la caída del cabello, prohibido fumar.

La nicotina y el humo del tabaco afecta directa e indirectamente en la caída del cabello según los expertos sanitarios.

Primer enemigo, la nicotina
Por una parte, las sustancias procedentes del humo que se inhala y que llegan a través de la sangre  impiden el correcto funcionamiento del folículo piloso y, en consecuencia, la formación de nuevo cabello. Tal es el número y diversidad de sustancias tóxicas en cada uno de los cigarrillos, que se habla de caída del cabello por nicotina, demostrado a nivel médico. Como ejemplo de sus efectos perjudiciales para el organismo, altera las hormonas femeninas, produciendo atrofia cutánea y sequedad, y favoreciendo la pérdida de cabello.


Segundo enemigo, el humo
Por otro lado está el humo. Al igual que consigue acelerar el envejecimiento prematuro de la piel, también lo propicia en el cuero cabelludo. El pelo no se queda exento de los elementos químicos procedentes del humo del tabaco y que dañan directamente las membranas de las células.


Pérdida de oxígeno
A su vez, el hábito de fumar disminuye la capacidad sanguínea para transmitir oxigenación a los tejidos, uno de los factores más implicados en la caída del cabello.


Luchar contra los efectos nocivos del tabaco
Ante todo, para evitar la caída del cabello, prohibido fumar. Si no es bueno para tu salud, tampoco lo es para tu pelo. Pero sabemos que no es fácil abandonarlo para siempre. Por lo que el mayor aliado es el especialista. Él analizará el caso en particular, el estado del cuero cabelludo y recomendará el mejor tratamiento a seguir.

Pero mientras, como ayuda para proteger la salud capilar durante la rutina diaria, hay que aplicar ciertas nociones básicas y cuidar el cabello como otra parte más esencial de tu cuerpo, lavándolo con un champú apropiado, eliminando cualquier sustancia residual que haya podido dejar el tabaco, llevando una dieta alimenticia rica en vitamina C para contrarrestar los radicales libres negativos del tabaco, evitando productos químicos o agresivos de belleza pero que no hacen más que empeorar el cuero cabelludo y la cutícula, etc... e intentando estar lejos, en definitiva, de los cigarrillos, propios y ajenos.

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